Veintises
Give Me One Good Reason - Blink 182 - YouTube (Ya sabéis lo que hay que hacer :3)
Me encanta. Mi móvil me encanta. Me encanta tanto que me dan ganas de estamparlo contra el cristal de la ventana. Sí. Algún día lo haré. La puñetera alarma no ha sonado y llego tarde. Esto me recuerda al primer día de clase, cuando me quedé dormida. Son menos veinticinco y todavía tengo que guardar los libros en la mochila y por si fuera poco, despertar a mi hermano para que no le pase lo mismo que a mí.
-¡Jaaaaaake!-grito subiendo las escaleras.
Abro la puerta de su habitación con brusquedad y veo que ni se ha enterado.
-¡Jake joder!
-¡¿Qué coño quieres?!-dice tapándose la cara con la almohada.
-¡Que te levantes de una puta vez!
-¡Pero si llego de sobra!
-¿Sí? ¿Has visto qué hora es? ¡Con la media hora que tardas en ponerte la corbata llegarás tarde!
-¡Gilipollas!-exclama cuando bajo por las escaleras.
Río, pero enseguida se me borra la sonrisa de la cara cuando por poco me caigo por bajar los escalones de dos en dos.
Salgo de casa con la mochila casi por los suelos y la chaqueta a medio poner. Y…oh espera, los cordones desatados. Miro el reloj. Queda un minuto para que la aguja llegue a menos veinte. Por favor autobús, retrásate. Corro lo más rápido posible y cuando llego a la parada me quedo extrañada, pues ni siquiera he visto el bus por el camino. No hay nadie, así que no tengo ni idea de si lo he perdido. Suspiro. Estoy congelada a pesar de la carrera que me acabo de pegar. Y suspiro aún más cuando de lejos, veo a Jones andando hacia aquí con paso lento y despreocupado.
Vamos autobús, vamos. De repente, nuestras miradas se cruzan y a la misma vez, veo el autobús acercarse a la parada. Gracias a Dios. Danny acelera el paso, pero yo subo antes de que él pueda llegar a mi lado y poder dirigirme una de sus frasecitas.
Sonrío cuando siento su respiración acelerada detrás de mí y avanzo buscando a Dougie. Lo veo en los asientos de la derecha, con la cabeza apoyada en el cristal, un auricular puesto y el otro colgando, y los ojos a medio cerrar. Me siento, y Danny sigue caminando, sin mirarme. Asomo la cabeza por el asiento y de repente, él también gira la suya y me sonríe. Vuelvo a mi posición anterior muerta de vergüenza y miro a Dougie, que al parecer no se ha dado cuenta aún de que estoy aquí.
-Dougie…eh…-digo dándole una palmadita en el hombro.
Dougie abre los ojos y me mira. Qué ganas tenía de ver ese color azul.
-Me he quedado dormido.-responde tímido.
-¿Con todo este jaleo y los auriculares puestos?
-Sí…-dice sonriendo.
Le sonrío sin enseñar mis dientes y le digo:
-¿Qué escuchas?
No me contesta y me ofrece el auricular derecho. El cable es demasiado corto, por lo que me pego un poco más de lo normal a él.
It’s cool when they piss people off with what they wear, oh yeah. So give me one good reason, why we need to be like them…
-Eehh…esta canción mola.
-¿Te gusta?
-¡Si! ¿Blink-182?
-Sí, “Give me one good reason”.
Le sonrío y escucho la canción hasta el final. La verdad es que estos chicos son buenos. Debería escucharlos más a menudo.
-¿Todo bien ayer con tu madre?-le pregunto cuando le entrego el auricular.
-¿Eh?-contesta despistado.-Sí, sí. Es que a veces se pone muy pesada, no le gusta que pase tanto tiempo en el ordenador.
-¿Qué? ¿No decías que tenías que ir a algún sitio con ella?
-Oh…sí, eso también. Si sí, todo bien.-dice apartando la mirada hacia la ventana.
¿Soy yo o todo el mundo intenta ocultarme algo?
-Bueno…-digo después de suspirar.
-¿Qué?
-Nada nada.
Dougie se ríe y dice:
-Eres muy rara Selene.
-¿Rara yo?
-Sí, a tu manera.
Le doy un pequeño codazo y le sonrío.
-¿Quieres venir en el recreo conmigo?
Hay un silencio.
-¿Cómo? ¿Contigo?
-Sí. O sea, conmigo y con mi grupo.
-Oh pues…
-No pasa nada si no quieres. Si vas a estar incómodo no vengas.
-Me lo pensaré ¿vale?
Le guiño el ojo y miro hacia otro lado. Joder, Dougie es demasiado mono. Es un chico tímido y dulce. Parece frágil, una persona fácil de hacer daño. Pero yo quiero ayudarle. Quiero ayudarle a que sea más extrovertido y no tenga tanta vergüenza a compartir una conversación con un grupo de amigos.
Llegamos tarde por culpa del autobús. A primera hora tengo literatura y a la profesora Alice no le gusta nada que lleguemos tarde. Ya lo demostró el primer día de clase.
Después de que todo el mundo se bajara del bus, lo hemos hecho Dougie y yo. Subimos los escalones de la entrada con gran velocidad. Dougie es pequeño, pero corre más que yo.
-Bueno Doug, yo tengo clase arriba. Mucha suerte en el examen de matemáticas.
-Gracias.
-¿Te veo en el recreo quizás?
-Quizás.
Le sonrío por última vez y subo las escaleras. No tengo ganas de llegar a clase con el corazón latiéndome a mil, así que voy a paso normal. Total, ya llego tarde. No hay nadie por los pasillos, pero oigo un “Tsss” proveniente de no muy lejos de mí. Giro mi cabeza y veo a Jones.
-¡Hey ven!-dice bajito.
-Danny, llego tarde. Y no sé si sabes que tú también.-digo sin moverme de mi sitio.
-Lo sé. Ya no podemos evitar que Alice nos eche la bronca.-contesta acercándose a mí al ver que yo no lo hago.
-¿Y…?
-¿Te vienes?
-¿Qué dices? ¿Qué si me voy a dónde?
-¿Es que nunca has hecho pellas?
-Eh…sí, alguna vez en Liverpool pero…
-¡Pues vamos!-dice agarrándome el brazo.
-¡Pero espera, espera! Ya no nos dejan salir. ¿Cómo lo vamos a hacer?
-Tranquila, ¿es que no sabes quién soy yo?
-Danny Jones.
-No, pero aparte de eso.
-¿Un chico muy pesado?
Danny pone los ojos en blanco y yo me río.
-Tengo copias de las llaves de todas las aulas y puertas de salida del instituto. ¿Sigues creyendo que no vamos a poder salir?
-No, pero yo no te he dicho que quiera hacerlo.-digo cruzándome de brazos.
-Vamos…-me suplica.
-¡Eh vosotros!-dice una voz desconocida desde el final del pasillo.
-¡Corre!-exclama Jones cogiéndome del brazo de nuevo.
Corro junto a él y bajamos las escaleras a una velocidad increíble. Recorremos todo el pasillo de abajo y giramos a la derecha cuando llegamos al final de éste. Entramos al gimnasio, que estaba cerrado, pero enseguida se abre gracias a la llave de Danny, y la vuelve a cerrar con cuidado.
-¡Quieres correr, vaga!-me dice.
-Joder, ¡que ya no hay nadie!
-¿Y qué?, ¡quiero salir ya de este sitio de mierda!
Avanzo a paso ligero, hasta la habitación que acaba de abrir. Nos abrimos paso entre balones, cuerdas, redes, vallas de atletismo y demás, hasta que llegamos a una puerta de color roja, la cual tiene una ventanilla de cristal translúcido, que da a la calle.
-¿Cómo coño descubriste esta puerta?
-Digamos que el año pasado era el alumno preferido del profesor de gimnasia.
Sonrío y Jones abre la puerta, y cuando salimos la vuelve a cerrar. Estamos en un callejón y salimos hasta la calle de atrás del instituto y empezamos a caminar.
-Qué. ¿Te ha gustado?
-¿El qué? ¿Tú interpretación de James Bond?
Danny suelta una carcajada.
-¿Por qué has aceptado?
-¿Aceptar el qué?
-Hacer pellas conmigo.-dice frotándose el ojo.
-He aceptado porque venía un profesor o quién quiera que fuese.
-Sí claro…
-Claro que sí. No tenía otra opción.
-Sí que la tenías. Podías haber dicho la verdad, que llegabas tarde. No estabas haciendo nada malo.
-Ha sido por tu culpa. Tú me has agarrado del brazo y me has llevado, sin ni siquiera darme opción a quedarme.
-¿Quieres volver? Porque si quieres, puedes hacerlo.
-No, no quiero.
Danny sonríe y mira al frente.
-Antes me has ignorado en el bus.
-Ah…ya.-digo subiéndome hasta arriba la cremallera de la chaqueta.
-¿Por qué?
-Porque no me caes bien.
-Sí que te caigo bien, si no ¿por qué estás aquí?
-Ya te lo he dicho antes, por tu culpa.
-Eso no me vale.
Suspiro.
-¿Qué le vas a decir a tus amiguitas cuando te pregunten dónde has estado?
-¿En serio te importa?
-Sí. Tú no quieres que sepan que estás conmigo ¿verdad?
-Sí.
-Pues por eso tengo derecho a saberlo.
-¡Tú no tienes derecho a nada!-digo dándole una colleja.
-¡Eh! ¿Por qué me pegas? ¿Tan malo soy contigo?
Me río y no le contesto.
-¿A dónde se supone que vamos?
-No sé. Pero quiero ir a una tienda que hay por aquí cerca. Ya debe de estar abierta.
-¿Qué tienda es?
-Un sex-shop.
-¡¿Qué?!
-¿Qué pasa? ¿Nunca has ido a uno?
Lo miro con cara de asco y no le contesto.
-Que guarro eres.
-Es que a Ruth le gusta jugar.
-No quiero saber tu vida sexual, Jones. Ya te lo dije una vez.
-Yo sé que sí te interesa en realidad.
Suspiro y miro hacia un lado. Aquí estoy, saltándome la clase de literatura para ir a un sex-shop con Jones. Quién me lo iba a decir a mí.
Cruzamos la calle cuando el semáforo se pone en verde y cambio de dirección siguiendo a Danny, que ha girado a la derecha, en vez de a la izquierda, como yo.
-Qué poco sentido de la orientación tienes, Selene.
-¿Por qué no me dices para donde he de girar inútil? No sé tú, ¡pero yo no voy habitualmente a sex-shops! ¡Y además, no veo ninguno por aquí!-digo demasiado alto. Tanto, que una mujer de unos setenta años me ha mirado con mala cara cuando he pasado por su lado.
Danny se ríe a carcajada limpia y gira para entrar a una de las tiendas. Miro el escaparate y digo:
-¿Qué haces ahora?
-No íbamos a ir a ningún sex-shop, tonta.-dice abriendo la puerta.
Levanto una ceja y entro en la tienda después que él. No es un sex-shop, es una tienda de música. Me recuerda a la vez en la que nos encontramos en la que está al lado de nuestra calle, cuando nos chocamos. Fue el día después de que John le pegara tal paliza. Ese día tenía aún la cara magullada. Ahora no tiene ni un rasguño.
-¿Qué quieres mirar aquí?
-Guitarras.
-¿Guitarras? ¿Para quién?
-Para enseñar a mi perro a tocarla, no te jode.
-Idiota.
Me voy por un pasillo distinto al suyo y miro los instrumentos uno a uno. Observo los violines. Debe de ser muy difícil tocarlo. Creo que nunca podría llegar a hacerlo. Cuando acaricio las cuerdas de una de las guitarras acústicas, oigo a Danny hablar con el dependiente.
-¿Y no tiene ninguna más barata?
-De este modelo no. Las Fender Telecaster no suelen bajar de las 800 libras.
-Joder…
-Lo siento.
-Bah, da igual. No importa. Gracias de todos modos.
-Que tenga un buen día.
La conversación termina y seguidamente oigo como alguien sale y cierra la puerta con fuerza. Me extraño y me asomo. Al ver que no hay nadie más en la tienda, salgo rápidamente y veo a Danny, cruzando el paso de peatones por el que antes hemos pasado.
-¡Eh! ¡Danny!-exclamo parada al otro lado de la acera, pues el semáforo se acaba de poner en rojo.
Se gira y me espera apoyado en la pared. Segundos después, me las apaño para cruzar en rojo y de nuevo me encuentro junto a él.
-¿Qué te pasa? ¿Por qué has salido de esa manera de la tienda?
-Nada.
Me apoyo yo también en la pared y lo miro.
-Algo ha tenido que provocarte ese enfado.
-No encuentro ninguna puta guitarra que pueda pagarme, ¿te vale?
-Pero, ¿tú tocas la guitarra?
-Sí.
-Oh, qué…que sorpresa.
-Tengo una acústica, pero está vieja y es una mierda. Quiero una eléctrica, pero valen demasiado caras.
-¿Y por qué no te pones a trabajar?
-Porque no quiero.
-El dinero no te va a caer del cielo.
-Ya, ya lo sé. Eso lo sabemos muy bien en mi casa.-contesta sin mirarme.
Hay un momento de silencio. El viento sopla cada vez más fuerte y yo me estoy congelando. En estos momentos es cuando echo de menos el instituto. Por lo menos, hay calefacción. Miro la hora en mi reloj de muñeca y abro mucho los ojos.
-Oye creo que será mejor que vayamos ya al instituto, si no nos queremos perder la próxima clase también.
-Es que quiero perdérmela.
Me pongo en frente suya y le digo:
-Vamos Jones…vas a suspender todas como sigas pasando de todo como ahora.
-¿Desde cuándo te preocupas por mis notas?-pregunta mirándome directamente a los ojos.
Me quedo un poco atontada, por el impacto que ha producido ese color azul sobre los míos y le digo:
-¿Qué? ¿Yo? ¿Preocuparme por ti?
-¡Pero si acabas de decirme que…!
-¡Calla Jones! ¡Vamos!
Esta vez soy yo la que le coge del brazo y lo arrastra hasta el instituto.
No sé que me está pasando. Jones no debería preocuparme. Debería importarme una mierda. Sí, eso. Pero ese tipo de preguntas me salen solas.
Llegamos al instituto justo antes de que se ponga a llover y vamos rápido a la clase de matemáticas. Cuando subimos las escaleras, me separo un poco de él.
-¿Qué haces? ¿Te avergüenzas de caminar a mi lado?
-Mis amigas no tienen que saber que hemos estado juntos. ¿Recuerdas?
-Oh…es verdad.
Ando tranquila hasta el grupo de gente que hay al lado de la clase de matemáticas, en el que ya estoy viendo a Spencer, Gi y Norah, hablando entre ellas. Giovanna gira la cabeza y me ve. Me saluda con la mano y las demás, también se giran para verme.
En ese momento, mi cuerpo se estampa con el de un niño de primer curso, a causa de un empujón. Un empujón de Danny, que sale corriendo hacia James. Gilipollas.
Veo a las chicas cómo lo miran con cara de asco y a mí, con cara de preocupación cuando me voy acercando después de pedirle perdón al niño.
Jones es un idiota, pero actúa muy bien.
PD: Espero que os haya gustado :) He intentado no tardar tanto como en el anterior y creo que lo he conseguido.
PD2: Aprovecho para decir, que me acabo de enterar de que esta chica the heart never lies me está plagiando el Fic. ¡A POR ELLA! XD
PD3: ¡GRACIAS POR LEER! <3



